Futón japonés: ¡una alternativa a las camas tradicionales!

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Futón japonés: ¡una alternativa a las camas tradicionales!

Isabel Rodríguez Isabel Rodríguez
Asian style bedroom by FANSTUDIO__Architecture & Design Asian
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La cultura oriental levanta pasiones, tanto que trasciende de los míticos salones manga y las series de culto japonesas para colarse en el universo de la decoración y el diseño de interiores. Las fórmulas de incorporar ese halo de misticismo en el interior del hogar son de lo más variopintas y no faltan ejemplos en forma de jardines japoneses o estancias de corte oriental. Uno de los elementos más característicos del estilo asiático es el mítico futón japonés, una pieza que, con el paso de los años y el interés despertado en distintas partes del mundo, ha ido occidentalizándose para adaptarse a cualquier escenario.

Aunque su definición más purista se refiere al término como un “colchón de algodón” el común de los mortales utiliza la palabra para hacer referencia a las camas japonesas, unas piezas que, más allá de las fronteras niponas presentan algunas diferencias. En la mayoría de los casos comparten el hecho de asentar el futón sobre una superficie dura ya sea el suelo, un tatami o una base de cama baja. En este libro de ideas repasamos algunas de las claves que han hecho del futón japonés una opción a tener en cuenta a la hora de darle a la decoración del dormitorio un estilo asiático.

​Tatamis y futones ¿qué son?

La terminología es importante a la hora de hablar de camas japonesas o de inspiración oriental y es que, en el país nipón, no se entiende el futón sin el tatami. Este último es un elemento habitual en los interiores de las viviendas, usado, principalmente en el suelo de las habitaciones, excluyendo la cocina, el baño o la entrada. Aunque en la actualidad pueden encontrarse fabricados en poliestireno expandido, tradicionalmente se componían de paja de arroz prensada y estaban rematados por un brocado o borde de tela oscura. Sus dimensiones también estaban estandarizadas permitiendo organizar el espacio interior que, en muchos casos, estaba vinculado a diferentes usos.

Dispuestos individualmente, por parejas o cubriendo toda una sala, estos tatamis eran y siguen siendo, la base sobre la que asentar el tradicional futón japonés que, como decíamos al inicio de este libro de ideas, no es otra cosa que un colchón con un grosor de apenas 5 centímetros. La versión nipona está hecha de algodón o material sintético y tienen una funda exterior aunque, en el mercado occidental, se han hecho pequeñas modificaciones ajustando más las dimensiones a las de los colchones tradicionales.

Más que una cama

El desconocimiento o la confusión generada del uso del término futón puede llevar a equívoco y es que, lejos de ser únicamente una cama, estos elementos de la cultura oriental se han reinventado en occidente hasta dar vida a soluciones de lo más prácticas. Además de en el dormitorio, los futones japoneses están disponibles en forma de sofás camas, aunando en una misma pieza la esencia oriental y la funcionalidad que suele dominar en los interiores occidentales. Así, es posible encontrar este tipo de piezas del mobiliario no sólo en las habitaciones reservadas al descanso, sino también en dormitorios de invitados, habitaciones con espacio para dos camas y hasta el salón.

Cabe destacar que, en términos de durabilidad, con un mantenimiento adecuado que incluya la ventilación periódica, los futones japoneses pueden alcanzar los diez años en condiciones óptimas.

¿Por qué elegir un futón japonés?

Puede que, a priori la idea de descansar sobre el suelo no resulte demasiado seductora pero, a la vista de los beneficios que ofrece en términos de salud o funcionalidad, es una opción tan buena como cualquier otra. Sea como fuere, el dormitorio es una habitación clave dentro del conjunto del hogar y es que, en la práctica, es un escenario con multitud de aplicaciones. Templo del descanso es, además, un espacio en el que la intimidad ha de adueñarse de cada rincón, no en vano, es la estancia más personal de la casa. Dicho esto, cuidar hasta el más mínimo detalle es fundamental para crear la atmósfera perfecta.

La cama es la pieza por excelencia dentro del diseño de cualquier dormitorio. Estética y funcionalidad son dos criterios básicos a la hora de elegirla y, en ambos casos, un futón japonés puede ser una gran opción. No es sólo que resulte atractivo para la vista, sino que, la adaptación de los modelos nipones al territorio occidental, ha dado como resultado soluciones adaptadas a cualquier espacio. En dormitorios pequeños, por ejemplo, es perfecto para liberar espacio y optimizar al máximo la superficie disponible una vez resueltas las necesidades de descanso. Además, existen propuestas que incorporan bajo la base soluciones de almacenamiento perfectas para garantizar el orden.

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​Beneficios de dormir en un futón

Más allá de la contribuición estética que los futones pueden hacer a la decoración de un dormitorio, lo cierto es que decantarse por este tipo de camas de inspiración japonesa reporta ciertos beneficios. Uno de ellos tiene que ver con el precio y es que, las camas tradicionales, suelen suponer una mayor inversión. No obstante, el presupuesto dependerá de las calidades y materiales. Tampoco hay que olvidar el componente práctico y la versatilidad de estos colchones y es que, optar por una cama japonesa al uso, esto es, el mítico futón sobre el suelo, es moderno y práctico ya que permite recuperar el espacio a placer una vez haya concluido el tiempo del descanso.

Otra de las bondades de los futones japoneses tiene que ver con los beneficios para la salud. Muchos expertos aseguran que, el hecho de dormir en el suelo, propicia el mantenimiento de espalda, cabeza, caderas y hombros rectos, evitando así daños ocasionados por malas posturas. Además, mejora la circulación sanguínea y, según la medicina china, beneficia al espíritu. ¿Qué más se puede pedir?

Camas japonesas

En esencia, los futones japoneses estaban diseñados con el fin de ser retirados una vez concluidos los momentos de descanso, para ventilarlos, guardarlos y liberar así el espacio del tatami para otros fines, una tradición que, en Occidente, no ha terminado de asentarse. La adaptación se materializa en estructuras que incorporan igualmente un tatami aunque sin llegar a estar en el suelo. No obstante, son tan bajas que trasladan la sensación de estar durmiendo sobre este pero favorecen la ventilación y aislamiento del mismo frente a la humedad o los cambios de temperatura.

La realidad es que las camas japonesas en Occidente respetan la estética nipona original aunque, en la mayoría de los casos, añadiendo sutiles diferencias. Para completar el diseño de un dormitorio de estilo asiático, este tipo de soluciones puede completarse con accesorios o muebles auxiliares en forma de cabeceros, mesillas u objetos decorativos que contribuyan a crear una atmósfera inspirada en la cultura oriental sin renunciar a elementos contemporáneos de corte occidental.

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